Los niños a menudo no pueden explicar con palabras lo que sienten, y el malestar aparece en forma de cambios de conducta, de estado de ánimo o de rendimiento escolar. Una evaluación temprana permite entender qué ocurre e intervenir antes de que el malestar se consolide.
Trabajamos con el juego y con herramientas adaptadas a cada edad para que puedan poner nombre a lo que sienten, y ofrecemos a los padres pautas de crianza consciente y de regulación de la conducta.
En las reeducaciones escolares trabajamos las dificultades de aprendizaje, la atención y la organización, pero también la autoestima y la motivación, coordinándonos con la escuela y la familia.
Cuanto antes se atiende el malestar, más fácil es que no se instale.